Hay cierto tabú, cierto recelo, a todo este tema de contratar o privarse de contratar una escort. Como si no se tratara de trabajadoras independientes, como un fontanero, herrero, plomero, y muchos otros “eros”. Pues bien, sin entrar en ese debate con la sociedad que se opone, en este artículo debatiremos un poco de los beneficios, de las ventajas, de las cosas buenas que traería a tu dulce vida, la contratación de una escort, de una profesional del sexo, de una diosa de cuerpo perfecto dispuesta a todo por ti, cuando quieras y porque así lo pidas.

Entonces, ¿por qué deberías contratar una escort?

Porque tiene muchas, muchísimas, ventajas

Contratar una escort no es un síntoma de problemas asociados a la mente, o un trastorno sexual hereditario o creado por los parámetros que regula la sociedad moderna. No debes creer que por contratar una escort, de vez en cuando, estés mordiendo de nuevo la manzana de Adán, y llevando tus huesos hacia una peregrinación eterna en un ocaso hacia el infierno. ¡Nada! Si subirás al Cielo, igual pasarás por un purgatorio. Y, te juro que no hay mejor purgatorio que una escort, que el cuerpo de una escort, tuyo todito.

Profesionales del sexo, siempre

Lo que más me gusta de una escort es que no es una simple chica que tuvo la bonanza de contar con dotes físicos hermosos. No. No sólo se trata de una mujer con cuerpo de modelo. Es algo que va más allá lo que realmente me atrae de estas diosas del sexo.

Una escort, o prostituta de lujo, como le dicen algunos, es una mujer que estudia el sexo, y su práctica, de pies a cabeza. No está sólo acostándose con cualquiera que dé la talla de sus servicios. Ellas estudian cada movimiento, cada gemido, cada orgasmo conseguido o por conseguir.

Una escort, antes de que la contrates, siempre se formula esta pregunta en la mente: ¿Cómo puedo complacer al 110% a este nuevo cliente?

Las respuestas, ya quedan de su parte, y te aseguro que las conocerás en el momento más idóneo, más propicio.

No corres riesgos

No hay riesgos de SIDA, de enfermedades como la sífilis o de virus asociados como el papiloma. No hay siquiera rastros de una mal higiene aplicada. Cuando contratas una escort, estás viendo, en el plano físico, no sólo belleza y siluetas perfectamente esculpidas. También estás viendo cuerpos lozanos, cuidados, bien mantenidos, diseñados para satisfacer.

Ya quedará de tu parte ensuciarla un poco, llenarla de cualquier líquido viscoso que consideres oportuno, y que sea su premio por tanto placer. ¿Se te hizo agua la boca?

¡Dale una probadita!

No siempre contratar una escort va a ser un crimen. En algún momento, nuestra sociedad y nuestro entorno entenderán que cada quien decide a lo que se dedica, y que en estas situaciones actuales del mercado, lo que se ofrece en el mercado es porque tiene alguien que lo anda buscando. No se trata de quien es bueno y quien es malo, sino de lo que se siente bien, y lo que no nos hace sentir bien.

Y no esperes a que en 30 años todos los países acepten a las escorts como embajadoras de la belleza. Ya será muy tarde para ti.

¡El momento es ahora y ya no necesitas más impulso! ¡A por ellas!